miércoles, 19 de junio de 2013

2ª Serie Decimal *Céntimos de Real*

Este nuevo sistema monetario tiene su comienzo en el periodo llamado “El Bienio Progresista”.
La década que siguió a la declaración de la mayoría de edad de la reina fue de dominio de los moderados, que llevaron a cabo un Estado centralista y unitario.
En 1854, una revolución promovida por disidentes moderados devolvió el poder a los progresistas durante dos años, que serían los últimos en los que tendrían responsabilidades de gobierno durante el reinado de Isabel II.

En julio de 1854, una facción del ejército encabezada por el general moderado O'Donnell se pronunció en Vicálvaro, enfrentándose a las tropas del Gobierno. El resultado de la acción quedó indeciso y O'Donnell se retiró camino de Andalucía. En Manzanares se le unió el general Serrano y ambos decidieron lanzar un Manifiesto al País Manifiesto de Manzanares” con promesas progresistas.

General moderado O'Donnell

Desde ese momento las agitaciones populares proliferaron y casi toda España se unió a la insurrección, de modo que el alzamiento militar moderado quedó desbordado y convertido en un movimiento popular y progresista.
A la vista de lo ocurrido la reina Isabel II decidió entregar el poder a la principal figura del progresismo, el general Espartero.

Manifiesto de Manzanares
Españoles: La entusiasta acogida que va encontrando en los pueblos del Ejército liberal; el esfuerzo de los soldados que le componen, tan heroicamente mostrado en los campos de Vicálvaro; el aplauso con que en todas partes ha sido recibida la noticia de nuestro patriótico alzamiento, aseguran desde ahora el triunfo den la libertad y de las leyes que hemos jurado defender.
Dentro de pocos días, la mayor parte de las provincias habrán sacudido el yugo de los tiranos; el Ejército entero habrá venido a ponerse bajo nuestras banderas, que son las leales; la nación disfrutará los beneficios del régimen representativo, por el cual ha derramado hasta ahora tanta sangre inútil y ha soportado tan costosos sacrificios. Día es, pues, de decir lo que estamos resueltos a hacer en el de la victoria.
Nosotros queremos la conservación del trono, pero sin camarilla que lo deshonre; queremos la práctica rigurosa de las leyes fundamentales, mejorándolas, sobre todo la electoral y la de imprenta; queremos la rebaja de los impuestos, fundada en una estricta economía; queremos que se respeten en los empleos militares y civiles la antigüedad y los merecimientos; queremos arrancar los pueblos a la centralización que los devora, dándoles la independencia local necesaria para que conserven y aumenten sus intereses propios, y como garantía de todo esto queremos y plantearemos, bajo sólidas bases, la Milicia Nacional. Tales son nuestros intentos, que expresamos francamente, sin imponerlos por eso a la nación.
Las Juntas de gobierno que deben irse constituyendo en las provincias libres; las Cortes generales que luego se reúnan; la misma nación, en fin, fijará las bases definitivas de la regeneración liberal a que aspiramos.
Nosotros tenemos consagradas a la voluntad nacional nuestras espadas, y no las envainaremos hasta que ella esté cumplida.

Cuartel general de Manzanares, a 6 de julio de 1854.
- El general en jefe del Ejército constitucional,
Leopoldo O’Donnell, conde de Lucena.
El punto principal de este movimiento fue la elaboración de una nueva Constitución que, al final, no fue promulgada (non-nata) debido a las largas discusiones y a los diversos sucesos políticos acontecidos.
La Constitución de 1856, llamada 'non nata' porque no llegó a entrar en vigor, fue un proyecto nuevo y progresista, que reafirmaba el principio de la soberanía nacional, reconocía ampliamente los derechos políticos e instalaba, por primera vez en España, un régimen de tolerancia religiosa. Las Cortes fueron disueltas en septiembre de 1856, y la Constitución no pasó de proyecto.

En cuanto a la política económica tuvo como eje principal la desamortización y una serie de leyes económicas para atraer capitales extranjeros.
El 1 de mayo de 1855, el ministro de Hacienda, Pascual Madoz, también progresista y amigo de Mendizábal, sacó a la luz su Ley de Desamortización General. Se llamaba "general" porque se ponían en venta todos los bienes de propiedad colectiva: los de los eclesiásticos que no habían sido vendidos en la etapa anterior y los de los pueblos que se llamaban bienes de propios aquellos que proporcionaban, por estar arrendados, una renta al Concejo, en tanto que los comunes no proporcionaban renta y eran utilizados por los vecinos del lugar del pueblo  (se prestaban las tierras de un vecino a otro para cultivarlas).

El procedimiento utilizado para las ventas fue una copia del de Mendizábal pero con dos diferencias, una se refería al destino del dinero obtenido como a la industrialización del país y la otra estaba en la propiedad de dicho dinero en la que el Estado no era el propietario, sino los ayuntamientos.



Las desamortizaciones


Este hecho importante trajo consigo el empeoramiento de las condiciones de vida del pequeño campesinado, privado del uso y disfrute de los antiguos bienes del Concejo.

Durante estos dos años las acciones reivindicativas de obreros y campesinos para acabar con los gobiernos fueron constantes. La inseguridad en la calle y la conflictividad aumentaron. Con estos ingredientes, una nueva crisis estaba servida.



En 1856 ante la inestabilidad existente, O'Donnell dio un auténtico golpe de Estado contra la mayoría parlamentaria y desplazó del poder al general Espartero y al partido progresista.


El bienio progresista acabó como había comenzado, es decir, a tiros y con derramamiento de sangre en las calles de Madrid durante los días 15 y 16 de ese mes de julio.



O'Donnell asumió la presidencia del Gobierno con el respaldo de su nuevo partido, la Unión Liberal, y presentó los objetivos principales de su política: consolidación de la monarquía constitucional; respeto a "los legítimos derechos y legítimas libertades"; restablecimiento del orden público, y conciliación de las dos grandes tendencias, la moderada y la progresista.



El general Leopoldo O'Donnell en 1856 repuso la Constitución de 1845 con un Acta Adicional que reconocía algunos principios progresistas, suprimió la Milicia Nacional y reorganizó los ayuntamientos. Este gobierno de la Unión Liberal, sin embargo, fue breve.
Narváez  retornó al gobierno con la supresión del Acta Adicional.
La reina no ocultaba su simpatía por el partido moderado.

Espartero dimitió al oponerse a la política represiva de O’Donnell. Espartero se retiró a Logroño y O’Donnell fue nombrado jefe de gobierno. Era el fin del Bienio Progresista.

Desde 1856 a 1863, la reina confió el gobierno a los políticos del nuevo partido la – Unión Liberal - fundada por O’Donnell que obtuvo una amplía mayoría en las elecciones a Cortes.
Era un partido de centro formado por los más conservadores del Partido progresista, y los más radicales del partido moderado. Entre sus filas destacaron ilustres liberales como Martínez de la Rosa, Alejandro Mon o Evaristo San Miguel.
Junto a la Unión liberal se mantienen los partidos tradicionales: el Partido moderado dirigido por Narváez y González Bravo, y el Partido Progresista con Espartero y Prim.

En este periodo hay que destacar:
-Se Interrumpió la desamortización y restableció relaciones con la Santa Sede.
-La ley Moyano de Educación.
-Se crean nuevas Escuelas Públicas de enseñanza primaria por parte de los ayuntamientos y diputaciones.
-Se crean centros de enseñanza secundaria de carácter privado, bajo las ordenes religiosas.
-Desarrollo de la Industria textil catalana.
-Desarrollo de los Ferrocarriles.
-Desarrollo de la siderurgia vizcaína.
-En 1860 se crean los Altos Hornos de Ibarra.
-Guerra con Marruecos (1859-1860).
-España participa en la conquista de Indochina junto a Francia.
-España también ayudo a Inglaterra y Francia en la aventura del Imperio Mexicano contra Maximiliano, también se embarcará en una aventura absurda en aguas del Perú (guerra del Pacífico). 

La Unión Liberal termino desintegrándose en 1863.
En 1864 volvió Narváez al Gobierno y, con él, una política conservadora y de represión
de las libertades públicas.


video
Golpe de estado del general O’Donnell

En este periodo llamado Bienio Progresista también hay que destacar un hecho muy importante ya que en 1854 da comienzo un nuevo sistema monetario decimal, “Céntimos de Real”.

Segunda serie decimal – Céntimos de Real - 1854 - 1864. 

Siendo ministro de hacienda Bravo Murillo,  por Real Decreto de 19 de agosto de 1853 y firmado por la reina estando en San Ildefonso se manda acuñar una nueva serie decimal de cobre, de tres piezas en lugar de cuatro como la anterior serie decimal. 

En esta reforma monetaria de sistema decimal se cambiara el tamaño de las monedas el diseño y los valores con respecto al anterior sistema monetario decimal ya que el propósito de este cambio de diseño fue poner más difícil al falsario el poder falsificar la moneda puesto que en el anterior sistema “Décimas de Real” al no llevar el busto de la reina su falsificación era muy sencilla, por lo tanto a partir de ahora se ordena poner el busto de la reina en las monedas.
Se cambio el medio real y la doble decima de real del anterior sistema por una sola moneda de este nuevo sistema que sería la pieza de 25 Céntimos de Real y su diámetro será intermedio comparado con las dos monedas del anterior sistema ya que la moneda de medio real aparte de ser de muy fácil falsificación era muy incomoda de llevar por su diámetro.
Las monedas de 10 y 5 céntimos de real tendrán el mismo diámetro que las anteriores monedas de decima de real y media decima de real.

El día 1 de enero de 1854 se empezó la acuñación de esta serie de monedas con la pasta obtenida de las monedas catalanas de 3 y 6 cuartos cuya acuñación había cesado en 1848.
Sobre estas fechas la casa de la moneda de Segovia acuña moneda con una producción superior a la de Madrid, desde 1854 hasta 1865 se acuñan en Segovia más de 785 toneladas de cobre, con una media anual de 65.474 kilos.

Había tanta moneda acuñada que se mando fundir moneda de las series anteriores, pero a partir de 1862 la producción se vio reducida teniendo que parar la producción de 3 maquinas debido a la falta de troqueles ya que el grabador sufría una enfermedad y su rendimiento no era suficiente como para abastecer de troqueles a todas las maquinas, y los pocos que se producían no estaban lo suficientemente bien acabados.

Esta reforma fue de poca magnitud, solamente se limito a corregir en parte las anomalías del sistema anterior.

Estas acuñaciones con sistema Céntimos de Real se labran entre los años 1854-1864
en las cecas de Segovia y Barcelona.

Entendemos por “Céntimos de Real”: Céntimo o Centésima parte del real.

100 céntimos = 1 real.



Escudo cedido por el compañero “ Lanzarote”.


*Las monedas con el sistema Céntimos de Real son:

5 CÉNTIMOS DE REAL


5 Céntimos de Real ceca de Segovia.
Marca de ceca acueducto.

Los años en que se acuñaron estas monedas fueron:
Desde 1854 hasta 1864.
El material con el que se acuño fue cobre.
Con un peso de 1,9 Gramos y un diámetro de 18 mm.

Anverso con leyenda: *Año* debajo del busto. *Isabel 2ª por la G. de dios y la Const.* alrededor del busto de la reina que mira a derechas con corona de laurel y moño.
Reverso con leyenda: marca de ceca *acueducto* debajo del escudo. *Reina de las Españas* - *5 Cent. De Real*  alrededor del escudo coronado de castillos y leones con granada en punta y escusón de los borbones en el centro. Escudo rodeado de ramos de laurel.  


10 CÉNTIMOS DE REAL


10 Céntimos de Real ceca de Segovia.
Marca de ceca acueducto.

Los años en que se acuñaron estas monedas fueron:
Desde 1854 hasta 1864.
El material con el que se acuño fue cobre.
Con un peso de 3,7 Gramos y un diámetro de 20 mm.

Anverso con leyenda: *Año* debajo del busto. *Isabel 2ª por la G. de dios y la Const.* alrededor del busto de la reina que mira a derechas con corona de laurel y moño.
Reverso con leyenda: marca de ceca *acueducto* debajo del escudo. *Reina de las Españas* - *10 Cent. De Real*  alrededor del escudo coronado de castillos y leones con granada en punta y escusón de los borbones en el centro. Escudo rodeado de ramos de laurel.  


25 CÉNTIMOS DE REAL “ Un Cuartillo”


25 Céntimos de Real ceca de Segovia.
Marca de ceca acueducto.

Los años en que se acuñaron estas monedas fueron:
Desde 1854 hasta 1864.
El material con el que se acuño fue cobre.
Con un peso de 9,4 Gramos y un diámetro de 26 mm.

Anverso con leyenda: *Año* debajo del busto. *Isabel 2ª por la G. de dios y la Const.* alrededor del busto de la reina que mira a derechas con corona de laurel y moño.
Reverso con leyenda: marca de ceca *acueducto* debajo del escudo. *Reina de las Españas* - *25 Cent. De Real* - “ UN Cllo” ( Un Cuartillo) alrededor del escudo coronado de castillos y leones con granada en punta y escusón de los borbones en el centro. Escudo rodeado de ramos de laurel.  


En la ceca de Barcelona solamente se labraron piezas de 25 Céntimos de Real en los años 1863 y 1864.
Estas piezas acuñadas en Barcelona posiblemente fuesen algún tipo de prueba o ensayo que llegaron a ponerse en circulación, pero no hay datos oficiales que digan que fuesen pruebas para después ser acuñadas en Segovia.

El 26 de junio de 1864 se prohibió la acuñación de esta serie de monedas, por lo que solo se acuñaron estas piezas durante 6 meses, de hay la rareza de estas piezas acuñadas en Barcelona con fecha 1864.

25 CÉNTIMOS DE REAL “ Un Cuartillo”
Con marca de ceca Barcelona.


25 Céntimos de Real ceca de Barcelona.
Marca de ceca BA.

Año de acuñación de esta pieza: 1863
El material con el que se acuño fue cobre.
Con un peso de 9,4 Gramos y un diámetro de 26 mm.

Anverso con leyenda: *Año* debajo del busto. *Isabel 2ª por la G. de dios y la Const.* alrededor del busto de la reina que mira a derechas con corona de laurel y moño.
Reverso con leyenda: marca de ceca *BA* debajo del escudo. *Reina de las Españas* - *25 Cent. De Real* - “ UN Cllo” ( Un Cuartillo) alrededor del escudo coronado de castillos y leones con granada en punta y escusón de los Borbones en el centro. Escudo rodeado de ramos de laurel.  



25 Céntimos de Real ceca de Barcelona.
Marca de ceca BA.

Año de acuñación de esta pieza: 1864
El material con el que se acuño fue cobre.
Con un peso de 9,4 Gramos y un diámetro de 26 mm.

Anverso con leyenda: *Año* debajo del busto. *Isabel 2ª por la G. de dios y la Const.* alrededor del busto de la reina que mira a derechas con corona de laurel y moño.
Reverso con leyenda: marca de ceca *BA* debajo del escudo. *Reina de las Españas* - *25 Cent. De Real* - “ UN Cllo” ( Un Cuartillo) alrededor del escudo coronado de castillos y leones con granada en punta y escusón de los borbones en el centro. Escudo rodeado de ramos de laurel.  

25 CÉNTIMOS O 4ª PARTE DEL REAL.  


Ya que estamos hablando de la serie Céntimos de Real, comentar que esta pieza que no salió a circulación, es una prueba no adoptada diseñada por el grabador Eduardo Fernández Pescador.
Fue diseñada, grabada y acuñada en la Casa de la Moneda de Madrid.

25 Céntimos o cuarta parte del real de 1859.
Canto liso.


     Valores en centésimas:
Plata: 20 reales = 2.000 céntimos.
Oro: 100 reales – Doblón de Isabel = 10.000 céntimos.
Cobre: 25 céntimos de real = 1 cuartillo = cuarta parte del real.
-       3 céntimos de real = 1 maravedí.


Acuñadas con canto liso.


Estas monedas fueron acuñadas a volante con virola.
Grabador de estas piezas, Luis Marchionni.

Esta serie fue suprimida oficialmente en 1864, pero se siguió acuñando hasta junio de 1865 con troqueles de 1864.



Bibliografía:
Fotos de las monedas sacadas de subasta Aureo 28 de abril de 2011. 
Acuñaciones de moneda en Segovia. Por G. Murray.



































viernes, 7 de junio de 2013

Los toros y otras actividades de la época.


La primera referencia histórica de una corrida data de 1080, como parte del programa de festejos de la boda del infante Sancho de Estrada, en Ávila.
Durante la Edad Media la corrida de toros se desarrolla y es monopolizada por la nobleza.
La reina Isabel la Católica rechazó las corridas de toros, pero no las prohibió.
Carlos V se distinguió por su afición y mató un toro de una lanzada en Valladolid para celebrar el nacimiento de su hijo Felipe II, en cuyo reinado se promulgaron las primeras condenas eclesiásticas.
En 1565 un concilio en Toledo para el remedio de los abusos del reino, declaró las funciones de toros muy desagradables a Dios.
En 1567 el Papa Pí­o V promulgó la bula De Salutis Gregis Dominici, pidiendo la abolición de las corridas en todos los reinos cristianos, amenazando con la excomunión a quienes las apoyaban.
Gregorio XIII modera el rigor de la bula de San Pí­o V, conforme al deseo de Felipe II de levantar la excomunión.
En 1585, Sixto V vuelve a poner en vigor la condenación, que a su vez es cancelada en 1596 por Clemente VIII. 
Felipe III renovó y perfeccionó la plaza mayor de Madrid en 1619, con capacidad para casi sesenta mil participantes.
Felipe IV, además de alancear toros y matar uno de un arcabuzazo en la Huerta de la Priora, estoqueó a muerte a más de cuatrocientos jabalí­es.
Ya durante los siglos XVI y XVII, se practicaba la suelta de vaquillas y toros por calles y plazas.
Las corridas se mantuvieron durante el reinado de Carlos II.
A partir del siglo XVIII, la nobleza se desentendió del toreo a caballo a raí­z de la prohibición de Felipe V.
Desde ese momento el pueblo aprovecho la oportunidad y se apodero de la fiesta y creo el toreo a pie, con la novedad de la muerte del toro a manos de la gente, pasando de ser el enfrentamiento con el toro un entrenamiento “deportivo” a un negocio lucrativo que siguió contando con el apoyo real para erigir en la Puerta de Alcalá de Madrid la vieja plaza de obra de fábrica, donada por Fernando VI a la Real Junta de Hospitales, que fue inaugurada en 1754.
A partir de la segunda mitad del siglo XVIII el matador de toros alcanza renombre como espada y se hacen plazas permanentes.
A finales del siglo XVIII, el conde de Aranda, ministro del gobierno ilustrado de Carlos III, por la Real Orden de 23 de marzo de 1778, prohibia las corridas de toros de muerte en todo el reino.
Finalmente, por el decreto de 7 de septiembre de 1786 se consumó la total prohibición de todos los festejos, sin excepciones, incluidas las corridas concedidas con carácter temporal o perpetuo a cualquier organismo como las Maestranzas u otro cualquiera cuerpo.
 En 1790, otra “Real Provisión de los señores del Consejo”, erradicaba, no sólo la versión espectáculo de la recién inventada -corrida moderna-, sino cualquier celebración que tuviera al toro como ví­ctima protagonista, en virtud de la cual se prohibí­a por punto general el abuso de correr por las calles novillos y toros que llaman de cuerda, así­ de dí­a como de noche.

Una costumbre ya en desuso, muy común en las corridas de toros hasta el último tercio del siglo XIX, era la utilización de perros de presa para sujetar a los toros.

La muerte de miles de caballos, horriblemente destripados, convierte las corridas de toros en verdaderas carnicerí­as que acaban reduciendo la población equina a la mitad en el último tercio del fin de siglo.
Los ganaderos manipulan el comportamiento y la fuerza del toro reduciendo su tamaño y fabricando un animal acomodaticio por medio de sucesivos cruzamientos para adaptarles al ritual taurino “moderno”.

Ya entrado en el reinado de Isabel II varias veces al año la mayoría de los españoles asistían a la fiesta de los toros.

Fue entonces cuando se acuñó la frase -fiesta nacional- en todas las provincias españolas a excepción de las cuatro provincias gallegas, León, Lérida y Canarias, por su escasa afición. 
La fiesta de los toros en tiempos de Isabel II empezaba a tener mucha afición en  la gente  de a pie ya que algunos pueblos que apenas superaban los diez mil habitantes tenían plazas de cinco mil localidades.

La mayoría de las ciudades como Vitoria, Alicante, Logroño, Málaga, Zaragoza, Valladolid, San Sebastián, Burgos, Cáceres, Santander, Salamanca, Murcia, Pamplona y algunas otras tenían una plaza de diez mil localidades o más, aproximadamente como Madrid y Sevilla. Sólo dos plazas tenían una cabida mayor de once mil posibles espectadores, Barcelona y Valencia, esta última era la mayor con cerca de diecisiete mil. 

El hacer las plazas tan grandes era porque había tanta afición que se esperaba que fuesen personas de casi toda la región y no solo del pueblo donde estaba construida ya que el evento solamente se celebraba en ferias locales ( fiestas del pueblo) o bien en ocasiones especiales, la gente esperaba con gran entusiasmo esta fiesta y asistía de todos los pueblos y ciudades.

Madrid llegaba a tener unas treinta y cinco corridas al año en las tres plazas de toros con las que contaba, Estas funciones se refieren al conjunto de la provincia, pues era tradicional que los más aficionados asistiesen a la capital de la provincia o a las más cercanas en algunas festividades señaladas aprovechando las fiestas y mercados. 



Estas fiestas se celebraban en los pueblos en el mes de septiembre cuando el trabajo en el campo había finalizado.

En la boda de Isabel II con Don Francisco de Asís:


Se celebraron dos festejos, el 14 y 16 de octubre de 1846, en los que participaron los siguientes espadas: Juan León, Juan Jiménez, Francisco Montes, Francisco Arjona Cúchares, Juan Martín, José Redondo Chiclanero, Manuel Díaz Lavi, Gaspar Díaz, Juan Lucas Blanco, Pedro Sánchez, Antonio del Río, y Julián Casas. 
Se compraron 105 toros correspondientes a las siguientes ganaderías y con los precios que se reseñan:

-4 toros de don Joaquín Mazpule a 1.000 reales cada uno: 4.000 reales.
-28 toros del marqués de Casa Gaviria a 3.000 reales cada uno: 84.000 reales.
-28 toros de los duques de Osuna y Veragua a 3.000 reales cada uno: 84.000 reales.
-3 toros de la viuda de don Rafael José Cabrera a 2.600 reales cada uno: 7.800 reales.
-4 toros de don Manuel Bañuelos Rodríguez a 1.500 reales cada uno: 6.000 reales.
-3 toros de la viuda de don Pedro Lesaca a 3.400 reales cada uno: 10.200 reales.
-2 toros de don Manuel de la Torre y Raurí a 2.800 reales cada uno: 5.600 reales.
-4 toros de don Elías Gómez a 2.500 reales cada uno: 10.000 reales.
-4 toros de la condesa de Salvatierra a 2.400 reales cada uno: 9.600 reales.
-2 toros de don Luis de Lizaso a 1.600 reales cada uno: 3.200 reales.
-3 toros de don Luis María Durán a 2.900 reales cada uno: 8.700 reales.
-6 toros de don Manuel Antonio de Palacio a 1.950 reales cada uno: 11.700 reales.
-3 toros de don Diego Hidalgo Barquero a 2.700 reales cada uno: 8.100 reales.
-3 toros de don Saturnino y de don Vicente Ginés a 2.200 reales cada uno: 6.600 reales.

El gasto total de las reses ascendió a 279.500 reales. Se pagaron a las cuadrillas 25.000 duros, incluyendo la ida y vuelta a Andalucía de donde procedían en muchos casos.



Otras actividades de la época:

El circo:
Entretenimiento heredada desde la época de los romanos, era sumamente popular en España. La mayoría de las representaciones las llevaban a cabo las compañías ambulantes, que iban de localidad en localidad con los animales, los domadores y los payasos, atracciones que no podían faltar en ningún espectáculo circense.

Deportes:
Lo que había en la España del siglo XIX eran juegos, como la pelota, petanca o los bolos más o menos difundidos por todo el país.
Lo más difundido era la pelota, con frontones en casi todos los pueblos de España.
El futbol aun no se conocía como deporte.

Cultura:
El espectáculo más querido por el pueblo era el teatro, que aparte de realizarse en los teatros construidos, era muy habitual en todos los pueblos de España que allí se representase actos teatrales cualquier día improvisado del año de cómicos que representaban, cantaban y bailaban en la plaza del pueblo, las corralas o en cualquier lugar improvisado.
Había ocho teatros fijos en Madrid, siete en Barcelona, cinco en Cádiz, tres en Málaga y dos en Sevilla, Valencia, Valladolid, Zaragoza, Huesca y La Coruña.
Las funciones de ópera y zarzuela eran poco frecuentes en los pueblos, en cambio en teatros fijos era muy habitual.
En 1856 la inauguración del Teatro de la Zarzuela de Madrid dio un impulso decisivo a la zarzuela, que predominó en toda España durante más de un siglo.

En cuanto al toreo en las mujeres:

El Rey José Bonaparte,  fue quién levantó la mano para que las mujeres pudieran torear, para ganarse al pueblo y entre 1836 - 1840 estos espectáculos taurinos eran llamados “Las Mojigangas”, en los que participaban sobre todo las mujeres.
Las Mojigangas eran pequeñas farsas puestas en escena en el mismo ruedo. Hasta Frascuelo y Chiclanero tuvieron sus comienzos en las mojigangas. Estos espectáculos se daban fuera de temporada y los toreros y toreras utilizaban en ellos disfraces y vestimentas raras, y se hacían a especie de circo, algunas de las cosas que hacían era ponerse  dos  picadores montados en un mismo caballo o banderillear desde un cesto. En este tipo de espectáculos  destaco una mujer, Martina Gracia, que fue una especie de Pedro Romero pero en femenino. Esta mujer toreo su última corrida con 66 años.
Toreó como matadora desde 1838, y llevaba su propia cuadrilla.
Cobraba 14 duros por torear y era intrépida y serena ante los toros. 

Toreros de la época:





Manuel Fuentes Rodríguez – Bocanegra  - 1837-1889
 Matador de toros nacido en Córdoba el 21 de marzo de 1837. “Bocanegra” empezó su carrera en una cuadrilla infantil y continuó como banderillero en la cuadrilla de “Pepete”. Confirma su alternativa en Madrid el 5 de mayo de 1864 con “Cúchares” de padrino. Entre 1869 y 1870 la ceguera le impidió seguir toreando y  subió mucho de peso, por tanto, privado de toda la agilidad y casi ciego realiza su última corrida en Madrid el 16 de junio de 1869.


Victoriano Recatero y López – Regaterín- 1851 – 1891
Banderillero que, nacido en Madrid el 7 de febrero de 1851, falleció el 14 de marzo de 1891 en Madrid a los 40 años de edad, en pleno uso de todas sus facultades y en el momento de mayor esplendor de su arte, a consecuencia de la enfermedad que desde hacía años venía minándole su robusta salud de antaño, acelerada sin duda por el accidente sufrido en Orán el 26 de mayo de 1890, toreando a las órdenes de Luis Mazzantini. 


Manuel Calderón Díaz.
Manuel Calderón Díaz, nacido en Alcalá de Guadaira (Sevilla) el (02-10-1840), falleció el (30-05-1891), a los 51 años de edad, debido a un tremendo golpe en la cabeza. Fue cogido en la Plaza de Toros de Aranjuez, en los festejos de San Fernando, el 30 de mayo de 1891, por un toro llamado “Lumbrero”,   Era el hermano más joven de Antonio, Francisco y José Calderón, los famosos picadores.


Francisco Anaya Hinojosa – El cangao- 1841 – 1891
Picador de toros de mediana hechura, que fue derribado por un novillo el 16 de agosto y de la tragedia acaeció el 27 de julio de 1884, falleciendo a resultas  de la caída el 3 de septiembre siguiente.


Antonio Sanchez " EL TATO"  




                                                           "Frascuelo"



                                                                        




  "Espartero"   

         Sevilla "Picadora"




                                                                                               
                                                                                                                 
JOAQUIN SANZALMENAR – PUNTERET – 1853-1888
Banderillero y Matador de toros natural de Játiva, provincia de Valencia nacido el 10 de octubre de 1853.

JUAN ROMÁN CARO (1856 - 1888)
Picador de toros nacido en Dos Hermanas (Sevilla) el 7 de enero de 1856 y que fue cogido en una tienta del ganado del Marqués del Saltillo en Isla Menor (Sevilla)  por un novillo de nombre “Dudoso” entre el 17 y el 20 de noviembre de 1888, y que falleció el día 1 de diciembre de 1888.

CARLOS REINADO LÓPEZ "CALICHE " (1860 - 1889)
Banderillero nacido en Madrid en1860, trágica muerte que sufrió la tarde del 15 de agosto de 1889, en la Plaza de Toros de La Granja, en la que un toro le infringió graves lesiones, a consecuencia de las cuales falleció, cuando contaba 29 años de edad.

ANUEL BASTÓN (1850 - 1889)
Picador de toros, nacido en Sevilla, el año 1850. Toreando en Málaga, en 1876 sufrió una herida en la cabeza, y comenzaron a nublarse sus facultades mentales, ingresando en 1889 en el Hospital de dementes, de Sevilla, donde murió.

FRANCISCO GARCÍA "SALADITO " (1858 - 1889)
Novillero Alicantino, falleció el diestro Francisco García “Saladito”, al recibir un fuerte golpe en la Plaza de Alicante. "

FRANCISCO VERDE "TATO DE TOLEDO" (1857 - 1891)
Novillero natural de Toledo España nacido hacia el año de 1857 y fallecido en 1891 a los 34 años de edad. En la Plaza de Toros nueva de Toledo, estando el novillero Francisco Verde "El Tato" presenciando una corrida como espectador en el callejón de la Plaza de Toros de Toledo el 28 de mayo de 1891, un toro salto al callejón y lo pilló desprevenido y lo corneó profundamente en el muslo derecho, aparte de causarle una grave conmoción cerebral, falleciendo a los pocos  minutos en la enfermería.

ANTONIO AUGUSTO (1848 - 1891)
Banderillero portugués, nacido hacia el año 1848.
RAMÓN ARAGÓ MATEU "EL MONA" (1848 - 1891)
Torerillo de capeas aldeanas, aprendiz de novillero, nacido en Valencia el 10 de diciembre de 1848, murió el día 24 de septiembre de 1891, a los 43 años de edad, en la Villa de Alborada (Valencia), fue herido gravemente en el pecho por una vaca toreada. Buen ejemplo del torero de capeas, muerto en luchas sin gloria, pero con riesgo de vilipendio y enterrado de limosna finalmente.

FRANCISCO TORRES CAMPOS "EL CURRO" (1853 - 1888)
Novillero y banderillero de la segunda mitad del siglo XIX, nacido en Sevilla el 27 de noviembre de 1853. Toreó en varias plazas de las repúblicas americanas;  el día 27 de mayo de 1888 sufrió una cogida en la Plaza Colón de la Ciudad de México, a consecuencia de la cual falleció el 30 de mayo de 1888, a los 35 años de edad, tras dolorosa agonía.

JOSÉ CINTABELDE PUJANZÓN “CINTAS VERDES “ (1863 - 1891)
El almeriense de cuna José Cintabel de Pujanzón “Cintas Verdes”, un terrible aficionado a los toros, que fue tenebrosamente famoso en Córdoba durante finales del siglo XIX, por haber cometido en esa ciudad, uno de los asesinatos más crueles de su historia. El 27 de mayo de 1890 cuando contaba con 28 años de edad, asesina a dos hombres, una mujer y dos niños cerca del Puentecillo en “El Jardinito” (esta finca es una preciosa propiedad que está situada en la carretera de Obejo), cuando masacró sin piedad a sus ocupantes para conseguir dinero para una corrida de toros que se celebraba ese mismo día en la Plaza de Toros de los Tejares, dejando para su desgracia a uno de ellos malherido, siendo su testimonio el medio para que fuese arrestado por las autoridades justo a la salida de la plaza. Unos meses después, hacia el 15 de noviembre de 1890,  la Audiencia de Córdoba lo condenó a la pena capital, por lo que  fue ejecutado mediante garrote vil el 6 de junio de 1891.


Ganaderos de la época que han llegado hasta nuestros dias:


Antonio Miura

Eduardo Miura

Juan Miura

Hierro de la ganadería del Saltillo







http://www.animanaturalis.org/548
http://www.antequera.es/antequera/servicios/sala-de-exposiciones/sala-2/toros-en-antequera/siglo-xix.html
http://www.conocermoralzarzal.es/tradicio.htm
http://www.lostorosdanyquitan.com/bios.php?p=6